
Cada vez escuchamos más sobre nuevas tendencias en tratamientos “regenerativos“ o alternativas para revitalizar la piel de una manera progresiva y natural. Hay tantas opciones en el mercado que, en ocasiones, podemos confundir sus nombres, funciones y efectos. Dos de los grandes protagonistas del rejuvenecimiento facial actual son los skinboosters y los polinucleótidos. Para entenderlos mejor, es importante diferenciar su mecanismo de acción y saber cómo elegir el más adecuado según las necesidades de cada piel.
Skinboosters: qué son y cómo actúan
Los skinboosters son una generación de inyectables fabricados a base de ácido hialurónico no reticulado (una forma más ligera y fluida que la usada en los rellenos dérmicos), que no genera volumen ni modifica la forma facial. Por el contrario, los skinboosters producen una hidratación profunda de los tejidos. ¿Sabías que una sola molécula de ácido hialurónico puede retener hasta 1.000 veces su peso en agua?
Este producto se inyecta a nivel de la dermis (una capa superficial de la piel) y su acción consiste en atraer y retener agua, mejorando la elasticidad, la luminosidad y la textura. Es lo que muchos pacientes describen como el “efecto glow”: una piel que se ve más fresca, tersa y luminosa incluso sin maquillaje.
Los skinboosters se enfocan en hidratar profundamente y revitalizar de forma inmediata, por lo que son ideales para pieles jóvenes o deshidratadas que buscan mejorar textura y luminosidad.
¿Qué son los polinucleótidos y por qué se consideran regeneradores?
Los polinucleótidos son fragmentos de ADN (derivados del salmón, aunque purificados y totalmente seguros para uso humano) que actúan como bioestimuladores.
A diferencia del skinbooster, que aporta hidratación, los polinucleótidos promueven que la piel se regenere y repare por sí misma, al actuar directamente a nivel celular. Lo logran estimulando los fibroblastos, que son células encargadas de producir colágeno y elastina, y mejorando la microcirculación y oxigenación de la piel.
Con el tiempo se observa una piel más firme, densa, con disminución del tamaño de los poros y con esa apariencia de “piel sana desde adentro”.
En este caso, el enfoque del tratamiento es reparar, fortalecer y mejorar la estructura de la piel, especialmente cuando empieza a haber flacidez, pérdida de densidad o signos iniciales de envejecimiento.

Skinbooster vs. Polinucleótido: principales diferencias clínicas
Aunque ambos tratamientos buscan mejorar la calidad de la piel, lo hacen de formas distintas. En resumen:
- El skinbooster hidrata la piel y aporta luminosidad y efecto glow.
- El polinucleótido actúa regenerando y estimulando la piel desde dentro.
También varía su composición: mientras que el skinbooster está compuesto por ácido hialurónico no reticulado, los polinucleótidos son fragmentos de ADN.
En cuanto a indicaciones, el skinbooster suele recomendarse para pacientes con piel joven (a partir de los 25 años) o deshidratada; los polinucleótidos se recomiendan a partir de los 35–40 años, en pieles más maduras o cuando se empieza a notar laxitud o flacidez.
En ambos casos se requieren de 3 a 4 sesiones, y los efectos duran aproximadamente 8 meses.
En consulta se analiza si el paciente necesita principalmente hidratación (skinbooster), regeneración (polinucleótido) o una combinación de ambos.
¿Cuándo combinar skinboosters y polinucleótidos?
La combinación de ambos tratamientos se recomienda cuando se busca una regeneración integral de la piel. Se obtiene un efecto progresivo con los polinucleótidos y una hidratación inmediata gracias al ácido hialurónico.
Esta combinación es ideal para pieles deshidratadas, con signos iniciales de flacidez o para quienes desean mantener una textura saludable y uniforme.
Es un protocolo completo cuando se busca hidratación, firmeza y un resultado natural, sin generar volumen ni cambios en la forma facial.
Resultados esperados y duración del tratamiento
Los resultados son visibles desde la primera sesión, cuando la piel comienza a verse más hidratada, suave y con un brillo natural. Idealmente deben realizarse 3–4 sesiones con intervalos de 3 a 4 semanas, observándose luego una mejora gradual en la firmeza, la elasticidad y la uniformidad del tono. También mejora la profundidad de líneas finas y la textura general, dando una apariencia más descansada.
El efecto del skinbooster permanece durante cuatro a seis meses, mientras que los polinucleótidos prolongan su acción regeneradora entre seis y nueve meses. Para ambos tratamientos es recomendable realizar mantenimiento anual después del protocolo inicial.
Es importante que el paciente entienda que los resultados requieren tiempo y constancia para lograr un cambio óptimo.
Riesgos y cuidados posteriores
Ambos procedimientos son mínimamente invasivos y, por lo general, bien tolerados. Los efectos secundarios más habituales son:
- Enrojecimiento en la zona tratada.
- Inflamación local leve.
- Molestia o sensibilidad durante las primeras horas.
- Pápulas transitorias en los puntos de aplicación.
- Pequeños hematomas.
Complicaciones menos frecuentes pero posibles incluyen:
- Infección local.
- Inflamación más marcada.
- Reacción alérgica.
- Asimetría o resultado no uniforme.
Cuidados posteriores
- Evitar masajear la zona tratada.
- No exponerse al sol directo.
- Evitar calor intenso: sauna, baños calientes, gimnasio.
- Evitar maquillaje en las primeras horas.
- No consumir alcohol ni realizar ejercicio intenso ese mismo día.
- Aplicar frío local.
- Usar protector solar diariamente y reaplicar cada 3 h.
- Mantener la piel bien hidratada.
- Evitar procedimientos agresivos por al menos 1 semana.
Contraindicaciones
No se recomienda realizar estos procedimientos en los siguientes casos:
- Embarazo o lactancia (por falta de estudios).
- Infecciones activas en la zona a tratar.
- Alergia a alguno de los componentes.
- Enfermedades autoinmunes o inflamatorias activas (según valoración médica).
- Tendencia a cicatrización queloide (según valoración médica).
- Inmunosupresión.
- Procesos dermatológicos activos.
Beneficios (¿Qué preocupaciones tratamos con esto?)
En conclusión, con ambos procedimientos podemos obtener los siguientes resultados:
- Hidratación profunda, mejorando la función barrera cutánea y la retención de agua.
- Mejora de la elasticidad y firmeza, mediante estimulación de colágeno y elastina.
- Reducción de líneas finas, especialmente en mejillas y contorno periocular.
- Textura más lisa y uniforme, con poros atenuados y mayor luminosidad.
- Regeneración y reparación de la piel, especialmente cuando se combina bioestimulación e hidratación profunda.
- Mejora en pieles sensibles o deshidratadas, aumentando su confort y tolerancia.
Casos clínicos
Caso 1 – Mujer, 38 años
Zona tratada: mejillas y contorno ocular.
Preocupación: apariencia de cansancio, piel opaca y líneas finas visibles.
Tratamiento: 3 sesiones de polinucleótidos con 3 semanas de separación.
Resultado observado: mejora evidente de la luminosidad, reducción de líneas finas perioculares, piel más uniforme y descansada, con cierre visible de poros.
Caso 2 – Hombre, 52 años
Zona tratada: cuello y línea mandibular.
Preocupación: flacidez leve, piel apagada y deshidratada, líneas marcadas.
Tratamiento: protocolo de skinbooster en 3 sesiones.
Resultado observado: textura más tersa, disminución de pliegues en el cuello, mayor hidratación y elasticidad, con un aspecto rejuvenecido y natural.
Conclusión médica
Aunque ambos tratamientos actúan a nivel profundo, el skinbooster está más indicado para hidratar la piel con un efecto inmediato, mientras que los polinucleótidos se orientan a una reparación celular más profunda y a una bioestimulación progresiva.
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