
“El primer paso para cambiar es amar“, siempre les digo a mis pacientes principalmente cuando hablamos del cuerpo. Ama tus imperfecciones, acéptalas, son parte de ti, de quién eres y de lo que te hace diferente. Luego si lo deseas, te ayudaré a mejorar o corregir aquello que quieras, pero todo paso para cambiar algo con lo que no nos sentimos a gusto debe de empezar por el respeto hacia nuestras cualidades.
La sociedad actual está en una vorágine constante, las redes sociales y el bombardeo constante de fotos nos hacen ser más exigentes desde temprana edad, y movimientos como el body positivity nos invitan a abrazar nuestro yo real.
El punto siempre estará en el balance, en encontrar esa zona donde tú te sientas bien, ¿y porqué no?, los tratamientos médicos estéticos están diseñados para adaptarse a cada cuerpo y sus necesidades y no hay nada malo en querer darte mimos. La relación con el espejo es un reflejo de ti, mírate ¿te sientes cómoda haciéndolo?, en ocasiones olvidamos que es momento de apreciar cada centímetro de piel, sus curvas, luces y sombras.
Como médico las consultas que más veo son las relacionadas con acúmulo de grasa en todas las zonas que el cuerpo y sus caprichos deciden alojarla; celulitis, estrías, flacidez y reposición de volumen. Todos relacionados con estilo de vida, cambios hormonales, y el envejecimiento intrínseco de nuestra anatomía.
La clave es la educación, manejando expectativas, el cuidado en casa y la prevención nos ayudarán a mantener el equilibrio entre salud y aspecto físico. No es egoísta quien quiere cuidarse, es amor propio, no hay que darle la espalda a la tecnología y a los tratamientos que enaltecen quienes somos, porque el sentirnos bien también pasa por cuidarnos bien. Es innegable que nuestra sociedad exige que reflejemos un aspecto saludable, de éxito y nos guste o no influye en nuestra interacción social.



